No obstante, nunca es posible evitar todas las situaciones que en el mar pueden acabar con una persona en el agua. Ahí es donde entra la rabiza, el cabo auxiliar que, atado a un aro salvavidas, puede ayudar a evitar una desgracia cuando alguien haya caído al mar.
Pero el lanzamiento de la rabiza con el salvavidas es solo una parte del proceso. En las situaciones de hombre al agua, lo primero de todo es avisar al resto de la tripulación, ya que es perfectamente posible que nadie más se haya dado cuenta del percance, y organizarse con rapidez.
Si tenemos contacto visual con la persona que está en el agua, nada es tan importante como llegar hasta él lo antes posible. Existen diferentes maniobras que pueden realizarse con la embarcación para aproximarse al hombre en el agua con seguridad. Una vez a su lado, deberemos recogerlo por la banda de sotavento (es decir, la dirección contraria a aquella por la que sopla el viento), protegiéndolo de esa manera de las olas. En ese momento podremos ayudarlo a subir.
La función de la rabiza en este proceso es, pues, fundamental: como hemos visto, gracias a este cabo podemos lanzar el aro salvavidas a la persona en el agua, garantizando de esta manera que siga a flote y ganando un tiempo precioso para maniobrar con nuestro barco, situarnos correctamente y ofrecer auxilio.
Es importante tener claro que en este tipo de situaciones debemos arrojar el salvavidas con la rabiza, sí, pero, ¡solo eso! Nunca deberá lanzarse una segunda persona a buscar al náufrago, ya que eso solo servirá para que haya dos náufragos en vez de uno, dificultando una tarea de rescate que, por lo demás, será exactamente igual. Es decir, no ayudaríamos en nada.
Por supuesto, es fundamental mantener en todo momento el contacto visual con el hombre caído al agua. De esa manera, podemos maniobrar con mayor rapidez, evitando que pase en el agua más tiempo del necesario, y también situaciones problemáticas como golpearlo o pasarle por encima con la embarcación.
En esta tarea también ayuda la rabiza o cabo auxiliar: si la hemos utilizado para lanzar el salvavidas, no solo habremos conseguido que la persona en el agua se mantenga a flote, sino que también podremos localizarlo fácilmente por medio de las luces y los vivos colores del chaleco o el aro.
Las rabizas son cabos náuticos con necesidades muy específicas, y por ello no todos los materiales sirven. Son recomendables, sobre todo, el nailon y el poliéster. Y es que en este tipo de sogas, es fundamental contar con buena resistencia y flexibilidad, además de especial resistencia al agua y la humedad.
Ya decíamos al principio que la mejor forma de enfrentarse a estas situaciones es la prevención: las rabizas de nuestro barco deben estar siempre en perfectas condiciones, limpias y revisadas. De otra manera, podrían fallar en el peor momento posible, y con consecuencias fatales para la persona que haya caído al agua.